María, Sierva De Dios


«Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá,

y dará a luz un niño, y llamará su nombre Emanuel» Is. 7:14 

En el ámbito religioso, especialmente para los cristianos evangélicos, María es un ícono de integridad y entrega a Dios, por haber sido la elegida para llevar a cabo la misión más relevante y conocida en toda la existencia de la humanidad: la concepción virginal de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo, a través de la obra del Espíritu Santo, como se revela en los evangelios.

Precisamente, por su distintivo ejemplo de la fe cristiana, nos sentimos motivados a presentar algunos momentos importantes de su vida. Sin embargo, a veces nos resulta difícil resaltar sus buenas cualidades; otras veces, es idolatrada. A pesar de ello, nos gustaría destacar, al menos, dos de las diferentes posturas más controversiales, respecto a esta mujer excepcional.

 

  1. Algunos creen que su parto no interrumpió su membrana silvestre, sino, que fue 'siempre virgen'”.

Esta postura queda sin efecto, ya que Mt. 1.25 asegura que José no la conoció; es decir, no tuvo contacto genital con ella, no hubo coito alguno, sino hasta después del nacimiento de Emanuel. «Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre JESÚS». En otras palabras, pasado el proceso postnatal y ritual judío, ellos iniciaron su vida matrimonial sin mayores inconvenientes. ¡Ya José había pasado de ser el prometido a desempeñar su función de esposo!

Otro texto que arroja más claridad con relación a la virginidad de María al momento del embarazo sobrenatural es Lc. 1.34:«Entonces respondió María al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.»

 

  1. “Otros afirman que en su vientre estuvo exclusivamente Jesús, y que no procreó con José otros hijos e hijas medios hermanos de Jesús”.

Este argumento es derribado por varias razones. Si bien es cierto que Jesús es el Unigénito Hijo de Dios, no menos cierto es que es el primogénito de María, y, a su vez, el mayor de los hijos de José y María. Así lo afirma Mt.1.25b «…dio a luz a su hijo PRIMOGÉNITO…»

(Énfasis añadido)

De igual modo, en el mismo evangelio, se pone en evidencia que Jesús tenía otros hermanos, o medios hermanos más bien, fruto de la unión conyugal de José y María. « ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas? ¿No están sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tienen éste todas estas cosas?»Mt. 13.55-56.

 

Es interesante que reconocieran a Jesús como el hijo de José; además, es curioso que hayan resaltado que José era carpintero, un artesano; él era una persona productiva y diligente. Algo que es digno de valorar e imitar, como se debe imitar el modelo de María.

 

Por otro lado, lo dicho por el evangelista Mateo afirma de María que jamás entró en contacto otro hombre. Todos sabían que estaba desposada con José. Esta verdad sugiere que José fue padre putativo de Jesús. Él era un hombre íntegro y justo, al igual que ella.

 

No contamos con registros bíblicos que nos hagan entender sobre los poderes intercesores que se le atribuyen a María. Por tanto, el hecho de que fuera [María] objeto de adoración por parte de los creyentes, sería una abominación y una práctica profana. «Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.» 1 Ti. 1.17.

 

Según la GRAN ENCICLOPEDIA ESPASA (2005:7506), desde la cosmovisión teológica católica, María es objeto de extrema veneración, y puede interceder ante el Padre al igual que Jesucristo:

La Iglesia católica le dedica el culto especial de hiperdulía y la invoca en sus oraciones como intercesora con su Hijo. El concilio de Éfeso (431) proclamó su condición de madre de Dios y el de Letrán (649), su virginidad. Durante la Edad Media, especialmente a partir del siglo XII, el culto mariano alcanzó una enorme difusión, con aparición de fiestas conmemorativas, muchas de ellas de ámbito local, y la advocación de templos y capillas. La Reforma condenó estos excesos; no obstante, la devoción hacia María continuó desarrollándose hasta originar una rama teológica específica, la mariología. Posteriormente, la Iglesia católica estableció los dogmas de la Inmaculada Concepción (1854) y de la Asunción (1950).

Por supuesto, no cabe duda de que María figura como una sierva de Dios, íntegra, fiel, sin igual, pendiente de su esposo y sus descendientes, entregándose a sí misma, y a la santa causa. Estuvo presente en los acontecimientos más importantes de la vida de nuestro Señor Jesucristo, desde su niñez hasta las bodas de Caná, que da origen a su vida pública, incluyendo el momento de la crucifixión, al pie de la cruz.

Casi para finalizar, vivimos en una sociedad posmoderna, cada vez más dependiente de la globalización y del ciberespacio y, sobre todo, en una ciudad que ha surgido sobre un fundamento devoto, que postulaun fuego extraño ante la presencia del Señor en vez de un incienso grato y restaurador. ¿Le gustaría imitar la conducta, la fe y la esperanza de María, centrada en Cristo Jesús?

 

María, sierva de Dios

 I

José y María,

ambos siervos del Señor,

fueron sumisos.

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