En El Barco De Rehabilitación


Arlene Reyes Sánchez
arlene.reyes@gmail.com
 
Hace un año y algunos meses, empecé a ver el universo de la rehabilitación integral del individuo desde otra perspectiva. En este camino, no solo he aprendido sobre los usos correctos para referirse a las personas con discapacidad. Abandoné la palabra ‘discapacitados’, por ser una expresión mal utilizada. En fin, también he aprendido a ser más agradecida y a quejarme menos de la vida. A valorar aun sea un dedo, pero sobre todo, he sabido que para lograr cosas en la existencia, lo único que necesitamos es voluntad, todo lo demás resta. Exhorto a las autoridades, al presidente de República Dominicana a que visite un día a la Asociación Dominicana de Rehabilitación para que observe y sienta cómo es un instante de fe, gallardía y entereza en quienes menos tienen. Y no solo por un tema de recursos, sino de oportunidades. Vivimos en un país donde la inserción y la movilidad en la sociedad, para ellos, es ineficiente, nula: no tienen espacios en los cuales puedan caminar con seguridad por las calles de Quisqueya, pues los ingenieros y maestros de la construcción han sido egoístas e injustos, al pensar que todos somos iguales. Vivir es estar conscientes de las realidades y vicisitudes de nuestro país. Es abrazar a aquellos que no tienen voz, y darles alas para volar, y llegar al árbol que da fruto...
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