Un Mes Después


Saludos a todos!

A un mes del asesinato de los comunicadores Leo Martínez y El nativo de este municipio, Luis Manuel Medina, lo que consecuentemente produjo el deceso, en condiciones cuestionables, del victimario José Rodríguez, las opiniones y versiones acerca del hecho comienzan a ceder, aunque en uno que otro conversatorio salga a relucir.

La comisión que designó el presidente para esclarecer el hecho fue incuestionable, trazando la línea divisoria entre el deber hacer y lo convencional. Obvio, el montón de acusaciones que surgían imposibilitaban  cualquier sofismo que diera lugar a cuestionamiento alguno.

Esa comisión, en sus indagatorias, se percató  de la podredumbre que permea al Consejo Estatal del Azúcar, lo cual es un fiambre, pues quién no sabe que el CEA es un consejo de vándalos, cuya misión y visión es enriquecerse a expensas del más débil o el más pendejo.

Recomendaron lo que era inminente: la cancelación de Pepe, más la destitución completa de la gerencia inmobiliaria en el este, la cual dirigía el señor Ramón Rosario (Pin) y, por igual, encomendaron apoderar al ministerio público en los posibles casos de estafa a los ciudadanos.

Hasta ahí vamos bien, pero ya hace un mes y solo se conoce acerca de la cancelación de estos funcionarios y el nombramiento de Pedro Mota, antiguo gobernador, como director del CEA, con el fin de cumplir con los consejos de la comisión, el cual es sanear esa institución.

El ministerio público fue apoderado de un caso de estafa en Santo Domingo, sin embargo son abundantes los reclamos de personas que alegan fueron estafados y procuran que se les suministre justicia.

Asimismo, la tragedia que estremeció a todo el país y que tuvo su génesis en el cohecho y la corrupción que emanan del CEA (¡ojalá y Mota lo corrija... es de dudar!) no puede quedar en el olvido.

Se tiene que dar una respuesta ejemplarizante, tomo  la palabra de nuestro presidente en su discurso del 27 de febrero, y le hago el coro: "no habrán vacas sagradas". Eso esperamos, pues con la campaña en contra de la impunidad lo menos que podemos aceptar es el sometimiento de  los acusados y sospechosos de estos acontecimientos bochornosos e indecorosos que solo fueron expuestos a raíz de una eventualidad fatal que se les escapó de las manos a la asociación de malhechores que habitaba en el CEA.

Por otro lado, da pena que personas que pudieran haber sido salpicados con dinero o dádivas corruptas procuren hacer defensa de lo cuestionable y doloso.

Resulta amargo que dentro de esas personas hayan jóvenes, los cuales al parecer no se dan cuenta que son los más perjudicados por la corrupción  que cada año se lleva miles de millones de pesos, atenuando las posibilidades de progreso, a lo cual debe aspirar toda juventud.

Si usted recibe o recibió alguna mísera  dádiva de la corrupción que surge del CEA, bien no lo cuestione, pues sería un ingrato, mas eso no le da derecho a disculpar lo vergonzoso, lo indefendible. Quédese callado, pero no insulte con su amparo el razonamiento lógico, por dos o tres cheles. ¡Por Dios, amigo!

Por último, esperamos que el presidente introduzca, como dijera, ante el congreso, la ley de extinción de dominio; con lo cual se busca poner fin a las riquezas mal habidas e injustificables que exhiben tantos dominicanos que en muchos casos ni si quiera se han quemado las pestañas una noche leyéndose un libro de educación básica.

¡Hasta la próxima!

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