La Homosexualidad: "Una Práctica Antiquísima Y Peligrosa"


Las flores del mal, de Charles Baudelaire, fue condenada por «ultraje a la moral pública y a las buenas costumbres» de la sociedad parisiense de entonces, en el siglo XIX. En una edición de esta obra, traducida y cuidadosamente prologada por el Dr. Enrique López Castellón, catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, se asegura que el poema «Lesbos» “es un himno a la homosexualidad femenina, erigida en una religión, cuyos respetables orígenes se remontan a la antigüedad griega”. También agrega: “Baudelaire es un hombre fascinado por el erotismo superfluo, por el deleite que no se dirige a la reproducción. Ello explica que la lesbiana sea heroína del satanismo y que el culto lésbico se confunda con la adoración luciferina”. Además, López Castellón continúa diciendo: “No es de extrañar que para el artista sutil y delicado, contrario a la naturaleza y a la brutalidad sexual del varón, la isla paradisíaca o la lujosa alcoba donde las vírgenes se entregan a un placer compartido, revisten insospechados encantos. De hecho, estaba tan extendido el tema del lesbianismo en el arte francés de la época, que Balzac, Gautier y Delatouche lo recogen en sus escritos, y Delacroix y Toulouse-Lautrec lo pintan en sus cuadros.”1 (Cursivas añadidas)

Ahora bien, la homosexualidad, una práctica e inclinación erótica desmedida hacia personas del mismo sexo, no es un evento moderno ni novedoso, ha existido siempre. Sodoma y Gomorra son ejemplos de esa práctica inmoral antiguotestamentaria. El ser humano, sin importar el tamaño ni la edad ni su status quo, producto del Adán caído, ha provocado al Señor con su maldad. Pero, no menos cierto es que, a partir del 26 de junio del año 2015 tomó un revuelo por las redes sociales, especialmente, cuando el Supremo Tribunal norteamericano legalizó la unión matrimonial homosexual –gay o lésbico– en todos los estados de esa poderosa nación.2

Según la Asociación Americana de Psicología, (American Psychological Association o APA en inglés), “La orientación sexual es una atracción emocional, romántica, sexual o afectiva duradera hacia otros. […] existe a lo largo del continuo que va desde la heterosexualidad exclusiva hasta la homosexualidad exclusiva e incluye diversas formas de bisexualidad. Las personas bisexuales pueden experimentar una atracción sexual, emocional y afectiva hacia personas de su mismo sexo y del sexo opuesto. A las personas con una orientación homosexual se las denomina a veces gay (tanto hombres como mujeres) o lesbianas (sólo a las mujeres).”3

Actualmente, el homosexualismo se resume en “preferencia u orientación sexual”, como lo han llamado diversos grupos e instituciones, y tal como lo asume y promueve la comunidad de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (LGTB) en muchas partes del mundo. Según el ex embajador norteamericano en República Dominicana, James Brewster, muy cuestionado durante su gestión diplomática (2013-2017) por su ardiente activismo gay que promoviera junto a su ‘esposo’ Bob Satawake, expresó que “aunque muchos quieren seguir con los ojos cerrados y pretender que la comunidad LGBT no existe, estadísticamente se estima que el 10 % de la población dominicana es parte de ella.”4

Tomando en cuenta los resultados del IX Censo Nacional de Población y Vivienda 2010, realizado por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE)5, la República Dominicana cuenta con un volumen poblacional ascendente a 9,445,281 habitantes, que según el sexo 4,739,038 corresponde a hombres, representando el 50.2 %, y 4,706,243 a mujeres, representando el 49.8 %. En tal sentido, si cruzamos estos resultados de la ONE con los datos ofrecidos por el ex diplomático estadounidense, James Brewster, según el cual el 10 % de la población dominicana es parte la Comunidad LGTB, entonces podría estar afirmando que los miembros oficiales de dicha comunidad ascienden a 944,528.1, aproximadamente.

Desde una óptica bíblica, “Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora [dice el apóstol Pablo], como antes lo hice, los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gálatas 5:19-21, ©NVI). El asunto es más comprometedor. A pesar de ello, todos anhelamos heredar el reino de Dios, pero nuestras experiencias pecaminosas nos distancian de la gloria eterna. (Acotación y cursivas nuestras)

El homosexualismo es un pecado. “Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.”(Romanos 1:22-27, ©VRV1960) (Cursivas nuestras)

Definitivamente, la homosexualidad es uno de los platos exquisitos en el menú demoníaco. Esa práctica exterioriza una satisfacción de la propia concupiscencia del ser humano, y no es una patología ni un asunto genético.

 Evidentemente, Dios ama a la humanidad. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16, ©VRV1960). Ahora bien, estimados lectores, ese atributo del amor –que algunos lo han desnaturalizado, insinuando un amor erótico y sensual– no sustituye en ningún escenario la santidad del Todopoderoso, sin la cual nadie verá al Señor, ni ese amor santo doblega sus principios eternos, entre los cuales está la justicia perfecta.

____________________

[1] Colección: Clásicos de la Literatura N° 50. Poesía. “Las flores del mal” de Charles Baudelaire. Título original: Les Fleurs du Mal. © EDIMAT LIBROS, S. A. MADRID-ESPAÑA. ISBN: 978-84-9764-459-4. www.edimat.es

2 http://www.apa.org/centrodeapoyo/sexual.aspx

3http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/06/150626_noticias_derechos_matrimonio_gay_estados_unidos_amv

4http://almomento.net/embajador-ee-uu-dice-10-dominicanos-pertenece-a-la-comunidad-lgbt/264675

5 IX Censo de Población y Vivienda 2010. Volumen I: Informe General. Junio 2012. Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo –OFICINA NACIONAL DE ESTADÍSTICA- Santo Domingo, República Dominicana. Págs. 16 y 17 [pdf]

Esta es la opinión del lector, no de Consuelocity. No está permitido difamar ni injuriar. Consuelocity.com se reserva el derecho de eliminar comentarios ofensivos. Sólo se permiten hasta 500 caracteres. Se recomienda no escribir todo el mensaje en mayúsculas. El lector acepta los documentos Términos de Uso y Política de Privacidad de Consuelocity.com.