El 4 % Ha Sido Un Logro, No Un Éxito


Adolfo DulucMaestro de educación en las artes,divulgador de ideas que promuevan bienestar colectivo. adolfoduluc@gmail.com                

El 4 % del Producto Interno Bruto (PIB) que debe invertirse en educación en la Republica Dominicana está estipulado en la ley 66-97, pero no fue aplicado, sino después de  haber sido demandado por diversas organizaciones sociales, instituciones nacionales y medios de comunicación, incluyendo las iglesias y, por supuesto, la Asociación Dominicana de Profesores (ADP). En ese sentido, el escenario mediático del 2012, como año electoral, obligó a los principales candidatos a prometer ante el electorado que, de ganar las elecciones del 20 de mayo de ese año, incluirían en el Presupuesto Nacional el referido porcentaje para ser invertido en educación.  Sin embargo, no todo ha transcurrido como se esperaba.

Efectivamente, el país atraviesa un momento crítico en el Sistema Educativo, así lo arrojan encuestas y estudios internacionales. Asimismo, la capacidad de los docentes sufre cuestionamientos por el bajo rendimiento en aquellos alumnos pendientes de pruebas nacionales, especialmente. La lucha del 4 % aún no ha elevado a la clase magisterial a su máxima expresión ni ha servido para derribar las limitaciones de la falta de calidad y desempeño de los maestros en las aulas, tampoco ha sacado al país de la peor posición en el ranking mundial de las evaluaciones concernientes a la educación. Por lo tanto, el 4 % ha sido un logro, no un éxito.

 

El presidente Medina ha promovido la Jornadas o Tanda Extendida, ha creado numerosas Estancias Infantiles que sirven de cimiento para el cuidado personal y la formación preescolar de los niños. Además, en su discurso electoral, prometió computadoras, tanto para los docentes como para optimizar el desarrollo integral en los alumnos –aún en “promesas”–. También, en su gestión ha construido miles de aulas.  Ha fortalecido el almuerzo escolar con un programa diseñado en altos niveles de nutrición. Igualmente, desde Banca Solidaria, continúan con las tarjetas para los estudiantes de escasos recursos económicos y, a pesar de ello, los resultados evidencian que el aprendizaje y la competencia académica de los estudiantes no han satisfecho las expectativas creadas. En ese sentido, el 4 % ha sido un logro, no un éxito.

Las estadísticas han creado un mecanismo de presión. Por consiguiente, la sociedad en sentido general y el propio Ministerio de Educación (Minerd), los maestros y los mismos estudiantes, ven el 4 % con ojos desesperanzados, porque han quedado engullidos por ese fenómeno colectivo, que intenta acercarse más a la gran meta, trazada cual cortina de humo, y, por lo tanto, corresponderá hacer uso de todos los recursos y de los medios disponibles para lograrla. En consecuencia, los diversos medios de comunión y otras organizaciones se han empoderado de esta realidad, realizando diferentes manifestaciones de protesta respecto al uso pertinente de los fondos asignados por ley.  Entonces, el 4 %  ha sido un logro, no un éxito.

Asimismo, los pagos a los maestros contratados crean una atmósfera de incertidumbre, ya que esos servidores reciben la primera partida de dinero después de haber laborado durante cuatro y hasta cinco meses. En adición a esa desagradable situación, resulta alarmante el número de docentes que reprueba los exámenes del Concurso de Oposición y, aunque existe un déficit considerable de maestros, los que reprueban no son contratados y deben esperar un año o más para volver a participar en dichas pruebas. Sin embargo, el Minerd se ha valido de profesionales de otras áreas del saber humano para suplir la falta de docentes en las aulas. Al parecer, el 4 % ha sido un logro, no un éxito.

Ahora bien, el 4 % del PIB no es una varita mágica. Muchos creían eso. No se puede negar, ha sido un logro extraordinario que debemos aplaudir y celebrar su aprobación, sin lugar a equívocos. Es una conquista social, gremial y política. Pero, el éxito del mismo, ha de ser el resultado de un meditado proceso en un futuro cercano. Primero deben estar las condiciones, claras y sin prejuicios, para evitar precipitaciones e imprevistos en el camino.

En tal virtud, mejorar los salarios al personal docente y administrativo, la inversión en la formación y especialización académica de los docentes, la implementación de una malla curricular pertinente y práctica, el equipamiento y la logística para el buen funcionamiento de las asignaturas, la reducción del número de estudiantes por aulas o secciones, el pago a tiempo a los suplidores del almuerzo escolar, una renovación del seguro médico, que sea más estable y con amplias coberturas, contribuirían de manera significativa a la verdadera realización de este sueño casi alcanzado. Mientras tanto, el 4 % ha sido un logro, no un éxito.

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