No Es Sólo Odebrecht


Saludos a todos!

El tema del momento, lo que está en boga, lo que acapara la atención, lo que está de moda, el tema que motiva la opinión, sin duda: Odebrecht.

Salimos de Percival y Bryan: uno ya se lo están comiendo los gusanos, el otro -cantando como los sapos-, aunque la canción no guste (el morbo no se sacia).

Es periódico de ayer: en nuestro país una noticia tumba la otra, a veces motivada por el interés gubernamental. No se puede argumentar que éste sea el caso, pues las brazas de Odebrecht queman hasta en el agua y nadie quisiera sentir el caliente, menos el gobierno.

Con Odebrecht se destapa una estela de sobornos a escala internacional,  ya que la multinacional brasilera gusta (o gustaba) de hacer sus “regalitos” en todos los países donde tiene presencia, sabiendo de antemano que con “cariñitos” no hay que ser bonito ni tener apellido de prestigio.

Dentro de sus muchos pecados, Marcelo (Odebrecht) cometió el más imprudente: quitarle negocios a los gringos, atento al "tigueraje" de sobornar. Eso destapa la caja de Pandora que tiene a la multinacional devolviendo dinero y tirando gente al medio en casi todos los países de los cuatro continentes donde participan.

Pero aterrizando en terreno dominicano, la corrupción permea todos los niveles y estratos sociales; al pobre que no es consciente  de la putrefacción que le rodea y que ve con agrado y gracia el llevarse parte del erario, si le llega la oportunidad; y el rico que a sabiendas del hedor se tapa la nariz para seguir aumentando sus ganancias a expensas del dolo.

No es sólo Odebrecht, aquí la corrupción está en todos lados, y se ha convertido en derecho consuetudinario. Ese es el verdadero escándalo, que por su práctica constante y la falta de castigo, corromperse es tradición que seduce hasta al más papista.

Es verdad que los brasileños se calentaron al granjearse obras suntuosas en detrimento de los americanos que veían como por privar en serios y no mojar (o mojar poco) se les iban de las manos buenos negocios; pero en lo que tiene que ver con el país, el sobornar es una situación sine qua non. “Si no se ve la grasita no se guisa”.

Hasta la justicia es corrupta (Alix, ¿crees que descubriste la última Coca Cola del desierto? Eso es viejo). Aquí los fiscales, abogados y jueces actúan en componenda (la mayoría); y es costumbre el hacer bulto instrumentado mal un expediente con el fin de que se caiga al momento de conocerse, claro está si hay dinero o algún poderoso de por medio.

Los gobiernos, que permiten la corrupción, son parte trascendente en el entramado corruptor en  menoscabo del Estado, sin embargo el problema radica en el propio Estado, este Estado clientelista que fomenta la depravación y el vicio es la pieza fundamental de las lacras que hostigan el desarrollo y crecimiento del país.

No es sólo Odebrecht.

¡Hasta la próxima!

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