Repensar La Vida


Hola. Bendiciones. 

Aquí les envío nuestro primer artículo:
"Repensar la vida" para la columna Cosmovisión Social.

 

El año 2016 trajo recuerdos perdurables en el tiempo y espacio; recuerdos alegres y lúgubres, festivos y trágicos, sorpresivos y siniestros, alentadores y desesperanzadores; sin excepción, fuimos tocados sigilosamente por algunos de ellos. Por lo tanto, las personas asumen esos y otros acontecimientos como parte integral del ser y su entorno. “Eso es parte de la vida”, se suele decir.

La sociedad contemporánea vive de manera apresurada. Los compromisos cotidianos han agitado el ánimo y la voluntad de las personas, incluyendo a la selectiva cultura “light”. Este comportamiento colectivo, que es su forma de ver la vida, se ha vuelto una cultura. Sus metas, proyectos o emprendimientos, han de ser realizados con la mayor brevedad posible. En ese sentido, Darrow L. Miller (2011:xiii) expresa con claridad y originalidad respecto a esa cosmovisión: «Toda nuestra vida está guiada por alguna clase de meta. Pero no todos los sueños son verdaderos, ni igualmente satisfactorios». Resultaría casi imposible escapar a esa realidad en una sociedad determinada.

 Cuando hablamos de vida en este artículo, no nos referimos al aspecto biológico, meramente, sino, más bien, al sujeto y a su voluntad colectiva. El repensar la vida consiste, entonces, en el cómo; es decir, en la forma en la que nuestra voluntad (de hacer) esté estrechamente ligada a las exigencias postuladas por los miembros influyentes de la sociedad en la que se vive. En otras palabras, esa forma compelida por dichas influencias, determinará, instantáneamente, los quehaceres del sujeto. Ese individuo, a la vez colectivo, por ser uno más entre sus iguales, realizará una serie de acciones que él entiende debe cumplir dentro de la transitoriedad de su existencia; es decir, en su tiempo de vida terráquea.

 ¿Por qué las personas gozan y viven “la vida”, mas no reflexionan sobre esta cuestión de repensarla? La razón es simple: vivimos en sociedades estereotipadas. Se nos enseña que el ser humano nace, crece, se reproduce y muere. Por consiguiente, no existe espacio para inferirla. En tal virtud, el sujeto asume las consecuencias venideras por sus acciones en su ingenua universalidad. Un artista urbano dice: “La vida se hizo pa´ gozá y na´ má´ y eto´ e´ lo que uno se lleva”. No hay nada más absurdo que esos versos insípidos.

 ¿Debemos iniciar el año 2017 repensando la vida? Sí. Es necesario que usted y yo, como miembros activos e importantes de la sociedad, reorientemos nuestros propósitos y que las exigencias sociales puedan ser motivos verdaderos para realizarlos. Parte de nuestra cosmovisión, es repensarla.

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