No Me Lo Creo


 

Uno espera que las festividades de fin de año se tornen alegres y divertidas, donde el ángel de la navidad se pose entre nosotros y derrame lluvia de bendiciones que marquen el inicio de un nuevo año.
Sin embargo en poco más de 72 horas que sentencian el fin del 2016, hemos recibido la nota discordante, la cual acapara la atención de la opinión pública: la policía última al "supuesto" delincuente John Percival Matos en un intercambio de disparos.
Es cierto que la delincuencia y la inseguridad que azotan al país deben ser enfrentadas con contundencia, es más cuando la policía alega intercambio de disparos con delincuentes, no siempre mienten, ya que los antisociales pretenden estar por encima de la ley.
Mas en esta ocasión los hechos que marcan el desenlace fatal que dio como resultado la muerte de Percival Matos son confusos, ambiguos y permiten que la subjetividad sea protagonista del tema.
Por lo que no resulta descabellado el plantear el siguiente cuestionamiento: ¿los actos delincuenciales de este joven marcaron un desafío a la autoridad o son la evidencia de la complicidad de sectores de poder que esconden sus más viles instintos, escudándose en personas que al final son usadas como chivos expiatorios? 
Que me perdonen los mandos militares y policiales, pero no me creo el cuento que han contado, pues las evidencias que se observan en los medios de comunicación, incluidas las redes sociales, no son concluyentes y abren el debate a numerosas conjeturas.
Es bueno que se explique por qué si fue un intercambio de disparos la habitación donde estaba Percival Matos evidencia numerosos impactos de bala, cuando su cuerpo fue presentado, ante los medios de comunicación, en el vehículo que la policía atribuye al ultimado.
Quiero entender por qué si se le imputaba encabezar una banda, los miembros de dicho grupo le dejan solo y, como en un guión de película , minutos después llegan los efectivos policiales.
¿Por qué si se han dado informaciones que ubican al cómplice de Percival Matos, Bryan Peter Félix Paulino, la policía no ha actuado con la misma  exactitud para capturarlo junto con los demás miembros de la banda?
Desde que ocurrió el hecho las autoridades  han sido vacilantes en torno al relato: primero el gobierno afirma la muerte, luego un general la desmiente, para al final aceptar que la persona muerta efectivamente era Percival Matos.
No pretendo coincidir con el general retirado Rafael Percival Peña, padre del abatido, pues en su duelo, hay que entender, existe un profundo pesar que reclama, acusa y actúa por impulso, a veces tratando de justificar las razones injustificables de su vástago.
Sin embargo, como ocurrieron los hechos del pasado miércoles; el tiempo relativamente prolongado (agosto-diciembre) que tomaron las autoridades policiales para dar con el objetivo, el cual tuvo su fin, gracias a las palabras del presidente Danilo Medina, luego del atraco a la sucursal del Banco Popular en Plaza Lama de la 27 de febrero esquina Winston Churchill,  hacen pensar que detrás del asesinato de Percival Matos pudieran haber manos que procuraban callarlo definitivamente.
Evitar que salpicara a algún tutumpote de las altas esferas del poder que pudiera proteger solapadamente a él y sus cómplices.
No suelo ser tremendista en mis reflexiones, pero en un sistema como el nuestro no podemos descartar nada.
La policía debe ser contundente con la investigación, capturar a los demás prófugos implicados, con vida si es posible (pero si se presenta un intercambio de disparos que las evidencias no dejen lugar a dudas) para con ello dar, si existiese, con las posibles personas que pudieran aupar a esta banda que por el modo de operar  y la forma de actuar deben tener aliados dentro de los organismos castrenses.
¡Hasta la próxima!

 

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