Milagros De La Vida


Arlene Reyes Sánchez
arlene.reyes@gmail.com/Twitter: @arlereyes
 
Héroes anónimos

Nos quejamos tanto, añoramos lo que no tenemos; y anhelamos y anhelamos y nunca terminamos de estar completos o satisfechos. Nos sentimos “aburridos”, angustiados o desolados; nos estresamos y cansamos con frecuencia. Y sin embargo, cuando dejamos de lado todo lo que nos resta y nos detenemos a observar el alrededor; a ver los pequeños detalles que hacen que el mundo siga girando por esa fuerza poderosa llamada amor. Y, de repente nos encontramos con el señor que recoge la basura, quien se arriesga todo los días de cortarse las manos con alguna botella dentro de una funda de desechos o el sentir el olor desagradable y putrefacto, pero que aún así tiene la voluntad y la dicha de sonreír y de agradecer por la oportunidad de dar de sus servicios. O, qué tal ver la historia de un hombre que dejó su hogar para ir a dar esperanza y alimentos a los habitantes de Siria, quienes viven en una guerra y a quienes nunca se les preguntó si querían vivir con ella. Un caballero que pensó que la sed y el hambre de los niños de Siria se saciaba con donaciones de comida, y al llegar allí, a la realidad de esos infantes, notó que estos, pese al carmesí que respiran, lo que único que buscan es un juguete para no olvidar el espíritu de la alegría, bordado de niñez, pureza e inocencia. O esa señora que iba delante de mí en una fila de caja en el supermercado y quien a su derecha tenía una anciana que no tenía para pagar unas galletas, me percato de que ella la mira, diciéndole: “¿usted las quiere?”. Y la envejeciente no responde, pero en la profundidad de sus ojos renace un deseo interior que no necesita contestación. La señora se las paga. No se puede evitar sentir el lagrimeo en los ojos con acciones como estas...Y así entiendo que en vez de dormirnos en el lamento, debemos movernos y salir del confort para ir tras ese héroe anónimo que todos tenemos y que en algún espacio del alma baila al tango del ser humano.

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