11 Meses


Abrimos el ventanal. Estamos en diciembre. La nostalgia embarga. ¡Qué rápido pasó el tiempo! Has llegado y ni te esperaba.

Se fueron once meses de metas, planes y sueños. La tasa de intereses subió, y no precisamente, la de una cuenta bancaria, sino la de los objetivos. Y quizás, pensamos: “No he avanzado mucho”. Ahorremos esa parte que sobra, que grita escasez.

Olvidemos aquello que no hemos hecho y concentrémonos en que el pasado ya pasó. Se siente la brisa de un nuevo mes. La puerta de la esperanza es decorada de brillantez. No nos aferremos a sufrir, a la queja. Aún hay tiempo.

Todavía tenemos un mes para cerrar. No permitamos que alguna circunstancia empañe lo logrado. Agradezcamos cada minuto vivido. Miremos lo bueno que ha ocurrido. Vivamos cada día como si fuera el último suspiro.

Dejemos nuestro sello en todo lo que hagamos. Dándonos a nosotros mismos, sirviendo a los demás con amor y gozo.

Sacudiéndonos del sabor amargo del egoísmo. Las heridas sanan.

Las cicatrices se borran con el transitar de la vida. Hagamos un esfuerzo constante por hacer las cosas mejor. Caminando siempre hacia delante sin importar qué situación nos aqueje.

Dejando que Dios actúe, que el Todopoderoso tome las riendas.

Demos gracias por cada detalle aún tan solo sea una puesta de sol. Recibamos al Señor en nuestras vidas y apreciaremos como la lluvia de bendiciones nos empapa el alma. Recuerda que de doce meses tenemos uno más por concluir, y si no lo atesoramos a plenitud. Tengamos paz.

Las nubes bailan el regalo de 365 días de nuevos amaneceres.

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