Una Vida Con Propósito


Un sol que brilla, el sonido del mar, la sonrisa de un niño son pequeñas cosas que hacen grande la vida. Muchas veces nos ocupamos más de criticar, juzgar... en vez de amar al prójimo desinteresadamente. Es así como en un día rutinario tengo la dicha de conocer a Mark Arellano, quien por medio de su Asociación Passion ha logrado cambiar la vida de tantos infantes en Guatemala. Y es que no importa de dónde vengas o cuán difícil sea el papel de tu historia, siempre es posible amar. Es amando que podemos alcanzar la verdadera razón de vivir. No estamos aquí en esta tierra por accidente. Estamos aquí porque hubo un hombre que murió por nosotros para darnos vida eterna y en abundancia. No tenemos que esperar a estar tristes, solos o desconsolados para acercarnos y meditar en el único que regala una vida con propósito: Jesús. No permitamos que la duda, la confusión, la monotonía y la decepción nos separen del único que es fiel, honesto y real en todo tiempo. Imitemos la buena voluntad de Mark Arellano, y demos sin esperar nada a cambio. Mark no tenía recursos suficientes durante su infancia, pero no permitió que su circunstancia le condicionara, y hoy día lleva su testimonio de amor por el mundo: “La gente quiere ser importante pero no quiere aceptar el llamado de Dios”.

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