EN MI QUISQUEYA...


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Bonito es caminar por las calles de mi tierra. Sentirme climatizada, sin el estrés que causa qué dire en chino o en inglés para hacerme entender. Bonito es escuchar el español en todas partes. Me hace sentir bienvenida, en casa. Mágico es abrazar a mis amigos, y saber que son irremplazables. Sin embargo, fuera de ese lindo respirar, a la vista, salen las contras. Luego de estar en una cultura tan organizada, preocupada y educada, como es Taiwán, mi otra isla Hermosa, resulta contradictorio. Pero, aquí en casa, al menos me da gusto saber que mi Quisqueya no cambió mucho. Y aunque eso no necesariamente es positivo, me permite sentir que llegué a zona conocida. Nada como comer en casa, nada como los amigos de la vida.

Nada como mi familia. Y absolutamente NADA como el amor de Dios, manifestado en todas partes, y viajando conmigo, nueva vez. Ese amor puro que se visualiza en la gente que atesora el presente. Que vive agradecida. Descarto el quedarme prendada con el pasado, ilusionada en que todo pasado fue mejor. Tantas quejas sin sentido. Cuando lo maravilloso de la vida está en ver la belleza en las cosas simples. En abrazar lo que se tiene y ser feliz con lo poco, lo mucho. YÖ la verdad es que a pesar de que la nostalgia corroe mis venas; solo puedo observar lo bendecida y agradecida que estoy. Dios ha sido generoso conmigo. Dios me ha dado más de lo que merezco. Porque sigo siendo humana, continúo fallando a los demás, y sobre todo aún falto al Todopoderoso todos los días. Y a pesar de ello, Dios sigue siendo fiel, amándome como a la niña de sus ojos. A veces creo que Dios piensa que soy su patito feo, quien más necesita de Él, y por eso siempre está ahí, a todas horas. Cierto es que un diario ni ninguna red social debe ser puente o camino para revelar la intimidad personal con Dios. Pero es tanto lo que recibo de Él, en todo momento, circunstancia que quisiera para quienes amo, quienes leen y expresan atesorar lo que escribo. Que no sé ustedes, pero yo No quiero nada en esta vida que no tenga el nombre de Dios.
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