UN ENCARGO A LA VIDA


arlene.reyes@gmail.com
@arlereyesChiquilla


Manantial de seres vivos. Tierra. Son algunas de las descripciones que le podríamos dar a la supervivencia, todo depende del prisma por donde se mire. El primer argumento porque podemos jugar a que es una niña. El segundo porque es sinónimo de acogida, y el tercero porque se traduce como deidad griega de la feminidad y de la fecundidad. En el caudal de mis aspiraciones, guardo un encargo, el afán de que se me permita observar, en toda circunstancia, la fortaleza de la fe, la gracia, la armonía; aun las pupilas de mis entrañas sean empeñadas por las oleadas del vaivén de los días. Tengo una petición al sol, ese que quema mi rostro, y hace de mi piel: canela para té de manzanilla. El deseo es que se vaya de viaje la inconformidad. Parecemos marionetas de la insatisfacción. Tanto que hay que mejorar en la imperfecta creación humana. Siempre sedientos, hambrientos. Incapaces de esculpir el valor del tiempo, del espacio. Somos insuficientes cuando se trata de ocultar el amor que asusta, cuando hace luz agradable y bondadosa. Humanidad de tercos e ignorantes.

Andamos buscando la felicidad, mientras ella baila al tango en nuestro interior. Concentrados en el futuro, en lo que no tengo; pensando en el “más tarde”, “no estoy list@”, para entonces luego embriagarme con la vida. Erróneo análisis. Coexistir es ahora. Las cuerdas vocales se me han congelado con el adiós del creador de un arte indeleble: Gabriel García Márquez. Hace más de diez años, cuando descubrí el placer de leer.

Sostuve la idea de que mis letras se parecieran a las suyas, no porque fueran profundas e intensas, sino porque me quebraban la piel, al adentrarme en sus cadenas. El Gabo desnudaba mucho en cada frase. Inscribo que parte de mis inspiraciones se mueren. Se me va una canción con su hasta pronto, se rompe una musa de mis alas. El autor de “Vivir para contarla” seguirá redactando crónicas en el cielo con el toque mágico de su sensibilidad, en el libro eterno del Todopoderoso. Gabito fue un espíritu celeste. Escribió tiernas composiciones al afecto, a la pasión. A lo que rebosa de pureza. Su letrilla es un deleite para la voz de los amantes.
1. el popular

Pin sindico2016

2. Nos jodimos

Pin síndico y adiós Consuelo sería la burla del siglo

3. justy

Muy intenso análisis en el justo momento.hace honor a un gran escritor ,como lo fué Gabriel García marquez.

4. muy bello

Excelente trabajo, bella armonia y la manifestacion clara de una persona que ama el arte de escribir, el arte de las letrad, y como dijera alguien: mas facil de leer por la presencia de parrafos, en hora buena

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