EN UN CREPUSCULO....


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Es como si la nostalgia navegase con la brisa, con el frío húmedo de donde vivo. Es como cuando pierdes la fe, pero miras a tu alrededor y sabes que Dios está ahí, aunque sientas que no respiras su mismo aire. Es como si la terquedad sucumbiera al aliento. Como si la vida se quedara sin fuerzas. Todo esto se siente, cuando estás a pocas horas de tomar tu primer examen para pasar de nivel en chino. No sé cuál será el resultado, pero de lo que sí estoy segura es de que cual sea que fuese es voluntad divina. Uno nunca está en un lugar por error o por accidente. Dios está adondequiera que vamos. Y Dios cuida del extranjero con una dedicación inexplicable. Porque cada día fuera de mi país es un milagro precioso. Los días en Taiwán, en su mayoría, son de color gris. La llovizna, la neblina es parte de la vida cotidiana. Pero, cuando el sol se asoma, el cielo ofrece indiscutiblemente su mejor espectáculo, permitiendo que la tierra florezca, y es entonces cuando te enamoras de este pedazo de tierra. La distancia tiene ese sentimiento especial que invita a la reflexión, a la valorización, al perdón, entre otras tantas bondades que se desnudan cuando no estás en tu patria. Entre tanto, sigo aquí, perdida entre caracteres, pínyines , y en algunas canciones que despiertan el anhelo por seguir, por luchar, por vivir...
1. EL SHELAKO

muy buen artículo gracias x compartirlo con nosotros

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