Moral Y Cívica


José Gómez Cerda

 

Uno de los problemas que afecta a nuestra sociedad es la falta de formación en moral y cívica de nuestros jóvenes, el comportamiento personal ante la sociedad; la familia, el entorno social, los amigos, los medios de comunicaciones; un conjunto de normas, principios, hábitos, conductas, convicciones, pautas... que determinan y hacen posible la convivencia social entre las personas.

Dirigida a las relaciones sociales a fin de crear y fomentar el sentido de cooperación, la moral y cívica, también conocida como educación cívica, busca reforzar la imagen del buen ciudadano con el propósito de sembrar la paz, respeto y la sana convivencia entre los miembros de una comunidad.

Es algo que se cultiva en el ser humano desde pequeño para conseguir ser orgulloso de su nación. Es un conjunto de costumbres y normas que se consideran buenas para dirigir o juzgar el comportamiento de las personas en una comunidad.

La cívica involucra a su vez un apartado político que pretende crear el respeto por los derechos y la igualdad de los individuos, defender los principios de la democracia y potencia el valor de los ciudadanos en la nación. Disciplina filosófica que estudia el comportamiento humano en cuanto al bien y el mal.

El también conocido como civismo estudia los agentes y medios que influyen en la educación cívica y en el caso de la moral humana, busca realzar la importancia de la moral ante toda labor e incluso reflexionar las relaciones entre libertad y comportamiento cívico y moral.

Se suelen enseñar las reglas en las que se logra convivir en sociedad con el propósito de que la juventud pueda crear un entorno pacífico, en donde se respeten los derechos y libertades humanas.

De un modo más sutil, la cívica enseña la capacidad de digerir e interpretar información política, fomentando el desarrollo de análisis de la democracia y lo que ésta puede derivar ante el pueblo de una nación.

 

Cabe destacar que su enseñanza varía de acuerdo al país en que se dicte la asignatura y es que a pesar de que en teoría las normas comunitarias sean las mismas, las estructuras de educación social van a estar de acuerdo al momento sociopolítico en el que se encuentre una nación y como éste decida la educación civil del mismo.

La ética es la disciplina que estudia la moral, distingue lo bueno de lo no tan bueno, y determina como debemos actuar. Por lo tanto, la ética es la ciencia del comportamiento moral del individuo. La moral son reglas y normas por las que se rige la conducta de un ser humano, en relación con la sociedad y consigo mismo.

La instrucción de moral y cívica, incluye el respeto a las personas humanas, respalda las canciones de la patria.

La educación pública tradicional dominicana está en una etapa muy mediocre, estamos en los últimos lugares de lectura, ciencias y matemáticas, Y el Ministerio de Educción ahora pretende introducir la ideología de género, desde la educación pública,  de contenido perverso para la juventud contrario a las normas morales de la educación.

A menudo, o al menos así se ha venido haciendo en la práctica a lo largo del devenir de nuestra historia, se ha asociado la Educación Moral y Cívica con al aprendizaje y reproducción de valores y normas que son impuestos desde el exterior.

En un mundo como el actual, en el que las sociedades son abiertas y plurales, se hace necesario ayudar a las personas a construir criterios morales propios, razonados y solidarios que le ayuden, que den sentido y orientación a su propia vida.

La Educación Cívica supone, pues, la regulación de la vida social, pero las normas de la vida social no son innatas a la persona. Son adquiridas, y por esta razón en cada etapa o época de la historia de la humanidad se fijan normas de convivencia diferentes y, consecuentemente cambia la vida social y el régimen de sociedad.

Es preciso inculcar estas normas, principios y conductas a los hombres, y que las aprendan. Según como las admitan y respeten, de ello dependerán la fortaleza y el vigor de la convivencia social establecida. Para que estas normas tengan fuerza moral, debe aceptarlas la gran mayoría.

 

De esta forma, si se aceptan mayoritariamente, los ciudadanos estarán dispuestos a defenderlas y mantenerlas. La tarea principal de la Educación Cívica consiste, pues, en inculcar estas normas y dotarlas de fuerza moral.

Para los dominicanos el personaje de Ramón Emilio Jimenes es ejemplar en sus poesías de índole educativa y sus canciones, que están recopiladas bajo el título: La Patria en la Canción, son himnos a la nación dominicana.

De los deberes morales deben iniciarse con el conocimiento y respeto   para con Dios, los deberes morales con la sociedad, los padres, la patria y nuestros semejantes. Deberes morales con nosotros mismos

Deberes morales dan un trato especial y respeto hacia la mujer.

El comportamiento sobre el aseo personal de nuestra persona, vestidos adecuados, limpieza y orden de la habitación y para con los demás, nuestros prójimos.

Dentro de casa al vestirnos, al levantarnos, con la familia y vecinos. También fuera de casa, en la calle, en la iglesia y centros de educación.

Con la sociedad en las conversaciones, visitas, en la mesa y en los juegos y diversiones. El respeto a los niños, los adultos mayores, las embarazadas, y las personas con enfermedades especiales.

La elevada cuota de responsabilidad que tienen los padres y tutores en la formación moral y cívica de sus hijos, con la delicada tarea de formar ciudadanos en principios, valores y ética, en las actitudes indispensables para condiciones exitosas en el seno de la sociedad.

Destacar los valores cristianos, humanos, sociales, morales y patrióticos del país, con métodos de formación, para que sean buenas ciudadanos.

A través de la educación cívica las personas se preparan para convivir armónicamente con sus semejantes, mediante el conocimiento y el cumplimiento de las leyes del Estado y las normas de la sociedad a la cual pertenecen.

La educación debe cumplir esta misión trascendental: proponer y consolidar ámbitos de pertenencia.

Estamos especialmente necesitados de una educación que atienda a la vez a lo global y a lo particular. El lugar adquiere relevancia ya que se vuelve comunidad, que evoca las dimensiones sociales y personales del lugar.

El papel de las ciudades en la Era de la Información es ser medios productores de innovación y de riqueza, pero es, aún más, ser medios capaces de integrar la tecnología, la sociedad y la calidad de vida en un sistema interactivo, en un sistema que produzca un círculo virtuoso de mejora, no sólo de la economía y de la tecnología, sino de la sociedad y de la cultura, respetando la dignidad de la persona humana.

Los principios de las instrucciones de moral y cívica deben ser impulsados, sabiendo y reconociendo el papel irremplazable de la familia para practicar, estudiar y difundir sus principios, valores y ética.

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