Amor Por La Vida


Luchy Cueto

luchy.cueto@gmail.com

Puede que al leer al nombre estés diciendo, que título tan cursi tiene esta columna. Pero tranquilos, no se trata de que hablaremos del amor romántico, o no al menos en esta oportunidad. Pero, antes, quiero saludar a toda la comunidad de esta web y decirles que espero que lo que escriba aporte al menos un poco a cambiar nuestra manera de pensar y de ver la vida.

Mi nombre es Luchy Cueto, soy una mujer que busca descubrir sus dones y pasiones a través del amor, comunicadora de profesión, esposa, madre, hija y sobre todo un ser humano muy sensible. Todo lo demás lo irán descubriendo cada miércoles, pues, es el compromiso que he asumido, dejar un poco de mí por aquí, cada semana.

En esta oportunidad quiero hablarles del RESPETO, un valor que al parecer ha ido desapareciendo en la sociedad. Cada día vemos barbaries de tales magnitudes que quedamos escandalizados. Aunque no tengo largos años de vida, en casa mis padres me enseñaros que debía respetar tanto a ellos, como a todos los demás a mí alrededor. Algo tan simple como hablarle de “usted” a las personas mayores, me enseñó que debo comprender que cada quién tiene una valía distinta a la mía, ya sea por su edad, experiencia, sexo, etcétera y por tanto merece respeto. 

Entonces me pregunto ¿Dónde se encuentra el problema? ¿En las escuelas, en los hogares, en las calles? Y esto puede generar un debate ya que mucha gente considera que los gobiernos son los culpables de un sin números de comportamientos carentes de respeto que existen hoy en día. Sin embargo, yo pienso que el problema está en todos lados. Sí, todos tenemos un poco de culpa del curso que ha tomado nuestra sociedad.

El primero y actor fundamental para que seamos mejores ciudadanos es LA FAMILIA, en el hogar es donde nos enseñaran todos los valores esenciales para que cuando vemos acciones corrompidas, tanto en la política, en la música, como en el accionar diario, podamos rechazarlos. Un niño que no es instruido en valores desde su casa, no puede proyectar consciencia, templanza, respeto y buena conducta cuando va a la escuela. Aunque, debo admitir que existen sus excepciones.

Como padres somos responsables directos de inculcar valores en nuestros hijos. Que eso es fácil, en lo absoluto, no hay nada más duro que tratar de bien educar a un niño, pues, como dicen por ahí: “venimos con la maldad en las venas”. Si bien es cierto, que los gobiernos pueden impulsar políticas públicas en favor de una mejor enseñanza basada en valores, es cierto. Pero esa es nuestra responsabilidad.

La violencia de género, el abuso de poder, la música descompuesta, la corrupción y no necesariamente a nivel político, todos hemos sido cómplices de algún tipo de corrupción en algún momento de nuestras vidas; la imprudencia en el transporte, el vecino que coloca su vehículo frente a tu marquesina y vaya que cuesta trabajo para que se mueva ya que eres tu quien tiene que esperar. Todos esos son actos de los antivalores que se han hecho presente en la ciudadanía.

Decidí referirme al respeto, porque son muchas las situaciones que mejorarían con el simple hecho de RESPETAR a los demás y recordar que “mis derechos terminan donde empiezan los tuyos”.

Luchy Cueto
Blogger - luchycueto.com
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