Dios Siempre Está


Arlene Reyes Sánchez
 

Siempre andamos viendo la paja en el ojo ajeno, y no en la nuestra. Y la verdad es que de santos poco tenemos. En nosotros viven las poesías, las tonterías y las locuras, pero en pocas situaciones sobresale la coherencia. Calumniamos, mentimos, tomamos venganza, como si el mundo fuese individual. Somos intolerantes con nuestros amigos y familiares. Estamos llenos de piedras en los riñones, pero piedras de falta de perdón, de angustias, de rencores, de falsedades. Y quizás por eso fue que un día Mahatma Gandhi comprendió que si seguimos con el “ojo por ojo, el mundo acabará ciego”. Por qué no dejamos de lado tantos sentimientos de oscuridad y nos dedicamos a profesar amor. ¿Has pensado en que mañana puede ser muy tarde? El momento es ahora. Que la vida no tenga que golpearte fuerte para tomar una decisión de importancia; una decisión que pueda traer consigo sanidad y paz espiritual. Hace poco, me tocó presenciar una de las escenas más bellas: un niño caminaba por la calle y le pidió a su madre que se detuviera, retrocedió sus pasos y fue corriendo hacia un pequeño huerto de flores que se extendía en el camino. Arrancó una flor y la regaló a su madre. Un instante inolvidable para mi vida, siendo lo más bello: ver la sonrisa en el rostro de esa madre. El amor de Dios es así de infinito e incondicional. Un amor ágape.

Esta es la opinión del lector, no de Consuelocity. No está permitido difamar ni injuriar. Consuelocity.com se reserva el derecho de eliminar comentarios ofensivos. Sólo se permiten hasta 500 caracteres. Se recomienda no escribir todo el mensaje en mayúsculas. El lector acepta los documentos Términos de Uso y Política de Privacidad de Consuelocity.com.